Por: Josefina Padilla y Arturo Zapata (Dimensión Diocesana de Familia)
«Vivir juntos es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante».
Papa Francisco
Después de descubrir el plan de Dios para nuestra familia, como lo hicimos el mes pasado, revisemos ahora la relación entre la familia y la cultura.
En primer lugar, observemos que, quienes somos llamados a transmitir la fe en la diversidad de culturas debemos acomodarnos a las reglas de las costumbres, así como adecuar nuestras palabras al espíritu y a la inteligencia de quien escucha. Notemos que el evangelio purifica y eleva sin cesar las costumbres de los pueblos, además de fecundar y consolidar sus bellezas y cualidades espirituales.
Por otra parte, los cristianos debemos discernir según el espíritu y distinguir entre el crecimiento del reino de Dios, el progreso de la cultura y la promoción de la sociedad en la que estamos implicados. Esta distinción no es una separación. La vocación del hombre a la vida eterna no suprime, sino que refuerza, su deber de poner en práctica las energías y los medios recibidos del Creador para servir a la justicia y la paz en este mundo, y de transmitir esto de generación en generación. De este modo, los laicos debemos impregnar de valores a toda cultura, por ejemplo, al educar en el pudor a niños y adolescentes y así despertar en ellos el respeto de la persona humana.
Por ello, es muy importante el rol que, como familias, tenemos en la construcción de una cultura de la vida y en el fomento del diálogo y del aprendizaje, para vivir en relación y respeto mutuo, pero con identidad plena. Es necesario fortalecer los lazos familiares, a fin de compartir y transmitir un sentido de pertenencia. Los padres de familia estamos comprometidos a generar condiciones para que nuestros hijos aprendan nuestras costumbres, tradiciones y religión, con mucha caridad, amor, entusiasmo, creatividad y firmeza, en una visión positiva y trascendental.
La relación familiar se extiende a las instituciones educativas y demás corporaciones, las cuales están llamadas a transmitir valores basados en el reconocimiento de la dignidad de cada persona, de cada comunidad lingüística, étnica y religiosa, y de cada pueblo, así como de los derechos fundamentales de estos.
Los padres de familia tenemos una deuda muy grande con nuestra sociedad presente y futura. Pidamos la gracia del Espíritu Santo para saber guiar, acompañar y transmitir a nuestros hijos el legado de valores y enseñanzas que nuestros abuelos y padres nos han dejado. Preguntémonos dónde y cuándo hemos fallado, para tener lo que estamos viviendo.
Sugerencias para mejorar en familia y cultura.
- Fomentar la espiritualidad individual y familiar. Recordemos que todos estamos llamados a la santidad de manera individual y colectiva.
- Difundir y conservar nuestras tradiciones religiosas.
- Realizar actividades recreativas y culturales en familia.
- Dar a conocer a nuestros hijos lo que hemos vivido con nuestros abuelos y padres.
Es responsabilidad de cada uno de nosotros el construir una mejor sociedad, al vivir la CULTURA DE LA VIDA.
El próximo mes, revisaremos el tema de la familia dentro de la iniciativa del pacto educativo global.




