Tipos de Duelo

por | Jun 30, 2023 | Noticias

Comprender, acompañar y superar el duelo (7) Tipos de duelo La elaboración de las pérdidas y los procesos de duelo varían tanto por las causas de la pérdida, por los factores que están relacionados con ella, así como por el proceso mismo que se realice.

 No hay un patrón fijo y en ocasiones, los duelos se ven afectados por otras pérdidas o por otros sucesos en la vida de las personas: el nacimiento de un hijo, un matrimonio o una separación, un cambio laboral y todo ello interfiere en la elaboración de la pérdida original, interrumpiendo, postergando o alargando el proceso que podría ser esperable.

 Hay diferentes tipos o modelos de duelo básicos que podemos identificar más o menos habitualmente.

 Una clasificación muy interesante es la establecida por Pangrazzi (1993).

 Se distinguen los siguientes: a) Duelo anticipado.

 La característica fundamental es el conocimiento previo de que se va a producir una pérdida.

 De esta forma es posible anticiparse y prepararse progresivamente en esa tarea de desvinculación afectiva, que permitirá dejar ir, sin aferrarse a la persona, al objeto o a la situación que desaparecerá.

 En cierta medida, favorece una elaboración más serena si se permiten aflorar las emociones que van surgiendo y si la persona es capaz de enfrentarse a la separación que se producirá.

 En ocasiones, son las propias personas que van a fallecer o que van a perder algunas facultades vitales, las que elaboran este tipo de duelo, cuando se les comunica el diagnóstico de una enfermedad o de las posibles secuelas de una intervención.

 También aquellos que saben con antelación que van a perder un trabajo, a vivir un desahucio o a tener que trasladarse a otra ciudad o país pueden prepararse para la pérdida.

 b) Duelo retardado.

 Este tipo de duelo tiene como característica fundamental que su elaboración se posterga mas allá del momento en el que se produce la pérdida, por diferentes motivos.

 Ejemplos: una persona se encuentre de viaje y tenga que realizar gestiones importantes que no le permitan acercarse a sus emociones por temor a desbordarse; ante el fallecimiento de un familiar, uno de los miembros de la familia asume un papel de responsabilidad y se hace cargo de los trámites y de todas las gestiones que se necesiten; tener niños pequeños o incluso no poder prescindir de trabajar durante unos días, puede provocar que el duelo se aplace.

 En estos casos, al cabo de un tiempo es cuando la persona, que había aparentado serenidad durante todo el proceso, comienza su propio duelo.

 El duelo había permanecido latente y basta un pequeño estímulo como una conversación, para desencadenar el proceso.

 c) Duelo crónico.

 Lo caracteriza una incapacidad para poder finalizar adecuadamente el proceso de elaboración de un duelo.

 En algún momento del proceso del mismo, surge un impedimento para poder avanzar y la persona queda atrapada en un mar de recuerdos y de emociones constantes.

 Esto no le permite que la vida continúe y parece que el doliente quede anclado al pasado, al recuerdo y a la vivencia continua de la sensación de pérdida.

 Dentro de las fases de la elaboración del duelo, podríamos decir que se ha producido un «corto circuito» que impide una adecuada elaboración y se ha interrumpido el proceso, alargándolo permanentemente.

 Suelen conllevar dificultades de relación con otras personas debido, sobre todo, al constante recuerdo y a la sensación de fidelidad y entrega a la memoria del difunto.

 La exclamación: «Nos sumiremos en un mar de luto», es una expresión muy clara de la incapacidad de hacer frente a las pérdidas y de cómo el recuerdo continuo de la pérdida engulle la vida familiar y social hasta el punto de encerrarse en la propia casa.

 d) Duelo patológico.

 Tipo de duelo donde la expresión emocional y el dolor por la pérdida aparecen de forma extrema.

 Puede darse sintomatología hipocondríaca, actividades que pongan en riesgo a la persona que ha sufrido la pérdida, incapacidad de gestionar mínimamente su vida diaria, abandono extremo de su cuidado y alimentación.

 La persona se ve superada por la gravedad de la pérdida y por el shock emocional que le ha provocado, tipos de pérdidas terribles o en situaciones muy crueles.

 Un factor muy importante es el tipo de personalidad sobre la que recae la pérdida y su estilo de afrontar las emociones y los cambios vitales; puede ser previsible que ciertas pérdidas o rupturas de vínculos afectivos provoquen reacciones desmesuradas.

 Perls (2001) afirma que el resentimiento o la culpa pueden convertirse en los nexos que impiden una resolución del duelo y las situaciones inacabadas o no resueltas provocan resentimiento.

 e) Duelo ambiguo.

 En determinados momentos, muy concretos, podemos encontrar un tipo de duelo que Boss (2001) ha denominado duelo ambiguo.

 Hay dos formas de entenderlo: 1.

 Situaciones de enfermedad: Aquellas en las que la persona está físicamente presente, pero su mente ha dejado de funcionar correctamente y no restablece una relación consciente.

 Son pacientes que sufren daño cerebral, demencias degenerativas o permanecen durante mucho tiempo en estado de coma.

 Para los acompañantes, el cuerpo está presente, pero sienten que la persona se ha ido, les ha abandonado.

 De ahí que surjan emociones contradictorias y el duelo no se pueda elaborar fácilmente.

 2.

 Situaciones de crímenes o de catástrofes: Por desgracia son relativamente mas habituales y están determinadas por la ausencia del cuerpo físico y la sensación de permanencia a nivel psicológico.

 Situaciones en las que no es posible recuperar el cuerpo del fallecido o no es posible su identificación, lo que contribuye a esta ambigüedad en la elaboración de la pérdida.

 f) Duelo suspendido Ante la situación vivida durante 2020, como consecuencia del Covid-19, se produjeron una gran cantidad de fallecimientos en unas circunstancias muy especiales.

 Miles de personas fallecían en absoluta soledad, sin poder despedirse de sus seres queridos, tanto en sus casas como en los hospitales.

 Los familiares se enfrentaron a la falta de noticias, incluso a la desaparición del cadáver y el retorno de las cenizas de su ser querido, tras semanas de incertidumbre.

 Muchas personas no tuvieron acceso a una despedida digna de sus conocidos ni al arropamiento y el calor afectivo de otros familiares ni de sus allegados.

 No es que no se quisiera elaborar el duelo, sino que las circunstancias obligaron a que no se produjera de la forma habitual en la que nuestra cultura tiene por costumbre realizarlo.

 Este tipo de duelo ha sido definido por Vázquez (2020) de esta forma: «Es un duelo no bloqueado por el superviviente de una pérdida que por las circunstancias de la situación no puede vivirse, ya que hace falta un entorno adecuado para poder elaborar la pérdida».

 g) Duelo desautorízalo, según Anna Miñarro y Teresa Morandi.

 Es el duelo que se experimenta cuando se considera que la pérdida no pede ser reconocida o expresada abiertamente ante la sociedad.

 Algunos ejemplos pueden ser: relaciones homosexuales, amantes secretos, esterilidad, enfermedades mentales, abusos, homicidios, suicidios, sobredosis, sida, etc.

 En este tipo de duelo el sujeto queda atrapado en sentimientos de culpa, vergüenza, inadecuación y falta de apoyo.

 Ventana a mi interior: • De los descritos, ¿qué tipo de duelo es el que más te ha sorprendido? • ¿Puedes identificar algún tipo de duelo en tu propio proceso personal? • Uno de los duelos mas comunes tras el diagnóstico de una enfermedad es el anticipado.

 ¿Puedes identificar el proceso que realizó alguna persona cercana a ti? • La pandemia ha provocado numerosos sentimientos de pérdida en nuestras vidas.

 Si tuviste que elaborar un duelo durante esta situación, ¿crees que la definición de duelo suspendido se ajusta a lo que viviste? • ¿Qué decir del “dolor sin nombre” que se experimenta al pensar los estragos de la tortura de un familiar arrebatado por secuestro, sin poder ver su rostro tras recibir su cuerpo amortajado en un féretro? ¡Cuánta ambigüedad en este tipo de duelo! Hna.

 Angelina Carrillo Vázquez, HSCMG

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